Pijus Magnificus, Incontinencia Summa y sus equivalentes romanos

Pablo Ozcáriz Gil
Universidad Rey Juan Carlos


Dedicado a mi amigo Jesús, por animarme a seguir con el blog.


Fuente: http://www.tipografialamoderna.com/site/wp-content/uploads/2014/02/pijus_magnificus.jpg
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Aviso: Este artículo es un atrevimiento por mi parte, pero todos los nombres citados a continuación son absolutamente reales y se encuentran en la literatura o la epigrafía académica. Si alguien necesita alguna referencia académica, estaré encantado de enviársela.
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Es una creencia generalizada que la Historia, en cuanto se sale de las películas de Hollywood y las novelas históricas, es una disciplina aburrida y propia de personas grises o ratones de biblioteca. Probablemente gran parte de esa culpa la tengamos los propios historiadores, que hemos abandonado la labor de divulgación, olvidándonos del valor que lo ameno tiene para nuestra supervivencia como parte útil de la sociedad. Que el lector juzgue por su cuenta si esto es real o no.



Probablemente una de las películas con más guiños interesantes al mundo romano sea la irreverente “La vida de Brian” de los Monty Python. En ella se utiliza el nombre de algunos personajes romanos como un recurso humorístico. El supuesto padre de Brian fue un centurión llamado “Traviesus Máximus” que hizo honor a su nombre dejando embarazada a su madre. Ante el escepticismo de uno de los legionarios, el prefecto menciona que uno de sus buenos amigos en Roma se llama “Pijus Magníficus”. Los legionarios que se encuentran custodiando al gobernador no puede aguantar la risa, y ante el enfado de la máxima autoridad romana, uno de ellos es condenado a luchar con fieras hambrientas. La situación se desborda cuando se desvela que la mujer de “Pijus” se llamaba “Incontinencia Summa”.



Ninguno de estos nombres es real, como es obvio. Pero los romanos reales también tenían cognomina curiosos y divertidos. Originalmente solían hacer referencia a un mote que habría adquirido la familia. Ahenobarbo, familia de la ya hablé en otro artículo, significa “Barbarroja”. El cognomen Cincinnatus, del famoso dictador, significaba "el del pelo crespo", el de Léntulo, “el lento”, el de Lépido, “fascinante”, el de Nerva, “vigoroso”, el de Proculo, “nacido en ausencia del padre”. Uno de los más curiosos sería el de Cicerón. Su abuelo tenía un gran grano en la cara por lo que le llamaban Garbanzo (en latín "cicer"). ¿Quién podría pensar que Cicerón tuviese algo en común con Garbancito? En otro nivel más ridículo estarían Nasica, “de gran nariz”, o los hermanos Balbo de Cádiz, quienes fueron primeros provinciales en llegar a ser senadores y cónsules, cuyo cognomen significa "tartamudo". El buscador on-line del famoso Prosopographia Imperii Romani recoge 98 referencias de miembros de familias senatoriales con el cognomen Bassus, que significa "tarado". El nombre de Bruto, el conocido hijo adoptivo de Julio César, significa "estúpido, bruto". El de Craso, el nombre del rico triunviro, significa “gordo”. Entre los cónsules republicanos no falta algún Verrucoso ("berrugoso", 233 a.C.). Finalmente, el del escritor Varrón se traduciría como “palurdo”, y el del famoso y criticado Verres, directamente como “cerdo” o "verraco".

Nos puede sorprender que los romanos utilizasen nombres que para ellos mismos podían parecer poco serios, pero en nuestra sociedad hay apellidos que suenan igual de extraños como "Ladrón de Guevara", "Barriga", "Feo", "Malo", "Cabezón". La combinación del nombre y el apellido también produce casos aparentemente ridículos, como los del ranking de nombres divertidos que creó un periódico nacional (vale la pena acceder a él: http://listas.20minutos.es/lista/nombres-reales-83051/).

Pero los nombres latinos no sólo son divertidos por su significado en latín, sino también por cómo suenan en español. La verdad es que los guionistas de la película “La vida de Brian” no tenían por qué haber inventado nombres nuevos, porque la historia de Roma ha dado ejemplos mucho más sorprendentes para el lector actual. Curiosamente hay un conjunto de ellos entre los que ocuparon el cargo de legados jurídicos de la provincia Hispania citerior. Éstos eran jóvenes senadores encargados de ayudar al gobernador a la hora de administrar justicia. Entre ellos podemos mencionar al joven senador de origen humilde, Cayo Caetronio Miccio (o Micción), quien estaba en Hispania justo cuando Pijus Magníficus e Incontinencia Summa habrían sido mencionados, entre los años 25 y 33 d.C. Más de un siglo después le sucedió en el cargo Quinto Fuficio Cornuto (Q. Fuficius Cornutus), quien llegó a ser cónsul y gobernador de Pannonia. El siguiente jurídico que conocemos después de Cornuto es otro senador de nombre sonoro, Sexto Pedio Hirruto Lucilio Pollión (Sex. Pedius Hirrutus Lucilius Pollio), que ocupó su cargo entre el 150 y el 153. Por último, nos encontramos a Triario Materno Lascivio (Triarius Maternus Lascivius), quien llegó a la Citerior a finales del mandato de Marco Aurelio. Desconozco qué habría dicho Freud sobre cómo le habría podido afectar el nombre a su relación con su madre. Realmente muchos de estos nombre significaban en latín lo que parecen significar en castellano, como es el caso de Cornutus o Maternus Lascivius. Lascivius tiene un doble sentido: por un lado significa juguetón, retozón, alegre, pero por otro disoluto, desenfrenado o lascivo. Otros casos curiosos fueron los de Cayo Popilio Caro Pedo, gobernador de Germania superior entre el 151 y el 155 y encargado de las obras del limes. Una tía del emperador Septimio Severo tenía el curioso nombre de Septimia Polla y una hermana del mismo emperador era Septimia Octavilla. También podría mencionar al senador Pedo Aproniano, cónsul del 191, a Cayo Trocina Phileto, un liberto de Barcelona, Lucio Valerio Reburro, con el cognomen Reburrus tan característico de Hispania, a Umidio Avito, un beneficiario consular, o a Tito Pomponio Proculo Vitrasio Pollión, un gobernador de la Citerior entre el 164-167.

Tener estos nombres no fue un lastre en las carreras ni en las vidas de sus dueños. Los miembros de las familias senatoriales nunca elegirían nombres que les ridiculizasen ante sus conciudadanos. Nuestra reacción es, por tanto, debida a que estamos juzgando hechos pasados con nuestra mentalidad actual. Si somos conscientes de ello, podemos disfrutar de ese divertimento. Después de exponer este tema ¿alguien duda de que Materno Lascivio, Valerio Reburro o Proculo Pollión podrían haber sido los primos o cuñados de Pijus Magníficus?

Comentarios

  1. Me ha encantado el artículo. Interesante y divertido.

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  2. Muchas gracias por tu comentario. He dejado algunos nombres sin utilizar, como varios senadores llamados Messius (como el futbolista) o un Proculo Metelo que vi hace años citado en algún sitio, pero que ahora no he podido encontrar la referencia. Un saludo,
    P. Ozcáriz.

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  3. Pablo una vez más, magistral! Yo, como Jesús, te animo a que sigas escribiendo y, siempre que puedas, cantando en Tempo d'Intermezzo. Cuánto arte tienes! (la Vives)

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  4. Pablo una vez más, magistral! Yo, como Jesús, te animo a que sigas escribiendo y, siempre que puedas, cantando en Tempo d'Intermezzo. Cuánto arte tienes! (la Vives)

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  5. Un artículo estupendo, no dejes de escribir :)

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  6. Gracias por el artículo, Pablo, muy interesante y ameno. A mí ya me ha "picado el gusanillo" y buceando me he encontrado a las primeras de cambio con una curiosa web con una lista de nombres (muchos tan originales como irrisorios). Además hablan de un "Edictum Censoris de Nominibus". ¿Existió realmente este censo?

    Por cierto, para quien no lo sepa (mi caso hasta bien poco), Terry Jones, miembro y director de los Monty Python, es historiador y ha escrito obras serias y hasta sensatas. Aquí os dejo un artículo divulgativo ("No tan bárbaros") que escribió en 2008. Si al final va a ser que la Historia no es tan aburrida...

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